La pérdida de la Guerra de Sucesión contra Felipe V, significó
una grave derrota para la ciudad.
Por el decreto de Nova Planta en 1714, Lleida, como el resto de Cataluña,
perdió las libertades y con ellas, los régimes forales de
la Paería y la Universidad.
La Seu Antiga, cerrada al culto desde 1707, se convirtió
en caserna o cuartel militar durante centurias.