Los romanos dominaron el país después de haber vencido a sus caudillos Indívil y Mandonio.
Las crónicas romanas hablan de una ciudad fortificada,
con un puente de piedra que constituía un municipio (creado en tiempo
del emperador Augusto) que poseía fértiles huertas y que
a finales del s.III, bandas de bárbaros germánicos la destruyeron.